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Pintura de Maja Lindberg |
Extraño desacostumbrarme
a tanta quietud.
Solo un pequeño ruido
de vapor en la cocina
me saca de esta gota de tinta
que se agota.
Es un pretexto,
un pasatiempo urgente
para recomponer
el dolor en herida,
la herida en cicatriz
y la cicatriz en olvido.
Hasta que tú vuelvas,
regreses,
y yo, renazca, de nuevo,
por décima vez.
2 comentarios:
El poema “Extraño desacostumbrarme” me ha rozado el alma con su delicada economía de palabras: ese instante de silencio interrumpido apenas por “un pequeño ruido de vapor en la cocina” actúa como una fisura en la rutina, un puente entre la cotidianidad y el anhelo de renacer. La imagen de la tinta que se agota, convertida en herida, luego en cicatriz y, por último, en olvido, es un viaje íntimo y muy bien trazado; una espiral de transformación emocional que resuena como un verso sin prisa, pero que deja huellas hondas.
Y aunque todo respira autenticidad, me pregunto si podría enriquecerse al deslizar un leve matiz sobre ese “tú” tan evocado: quizás una pista sutil -una concreción evocadora, un gesto mínimo- podría intensificar la presencia ausente sin romper la música del poema. En resumen, un texto tierno y poderoso, que sabe de pérdidas y renacimientos sin fingir más de lo justo; un magnífico pedazo poético que invita a volver a leer… y a sentir de nuevo.
Gracias, Mónica. Un abrazo.
Muchas gracias por tu atenta lectura y la amabilidad de tu comentario. El título del poema es un verso de Alejandra Pizarnik. "La poesía, que en realidad, es la vida misma", que escribe W. Szymborska. Un fuerte abrazo y gracias a ti.
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