Me gustaría desdibujarme
y desaparecer por un instante.
Ser transparente y meterme
en un corazón para escuchar
de cerca su latido.
Tengo una herida abierta.
Quise reír y no pude.
No quiero llorar
(todavía)
Me gustaría desdibujarme
y desaparecer por un instante.
Ser transparente y meterme
en un corazón para escuchar
de cerca su latido.
Tengo una herida abierta.
Quise reír y no pude.
No quiero llorar
(todavía)
Tengo sed y estoy inmóvil
ante el silencio que se agrieta.
Intento incorporarme ante la espera.
El tiempo es un pozo muy profundo.
Escucho su eco,
la oscuridad de la noche
me deja fría.
Se ha levantado el viento,
de pronto, la noche se ve y no es azul.
Se ha vuelto de cristal.
Veo a una mujer reflejada.
Su garganta no tiene certezas.
*El título del poema es un verso de Idea Vilariño.
*Pintura de Xuan Loc Xuan.
Resbaló del cielo una estrella
y la cacé antes de que
llegase al mar.
No quería que mis palabras
se mojasen en la nada abismal
de las aguas infinitas.
Se dejó caer en una
pirueta mortal.
Convertí al destino, en una palabra,
a la muerte en un diccionario,
al mar en mi abecedario.
Así,
sin anestesia,
a corazón abierto.
*El título del poema es un verso de Idea Vilariño.
*Pintura de Rosario de Velasco.
Estuve nadando en el mar
distraída en una ola.
Vi muchos peces,
una sirena y un tiburón.
La sirena me tocó con sus manos,
sonreí sin miedo,
me miró con amor.
Conocimos la ternura
en ese instante.
*Título del poema: Idea Vilariño.
*Imagen del artista visual The Deep Painter.
Aquel día había decidido
mirarle de perfil.
Quise pensar que estaba esperándome
desde la pequeñez de la luz,
desde esa diminuta esperanza
del país de la nada.
Él miraba el infinito,
yo, el surco de sus ojos,
que no lograba alcanzar.
Preferimos ignorar la distancia,
comenzamos un diálogo inimaginable.
La nieve, tibia,
ya había comenzado a derretirse.
El título del poema es un verso de Gloria Gervitz.
Ilustración de Chris Reccardi.
Otros poemas
Hoy hice dos gestos sencillos,
uno: recogí caracolas
en un concierto improvisado,
dos: abrí el diccionario
y descubrí una araña tejedora
que deletreaba la palabra
m-u-r-c-i-é-l-a-g-o
sin prisa
sin acentos variables.
Jugaba en la playa,
tenía el mundo bajo mis pies,
observé del océano
su perímetro, su gravedad,
su litoral esbelto.
No tuve la necesidad de llorar,
caminé por la profundidad del mar,
era poderosa.
Tiré las llaves y no volví.
*El título del poema es un verso de Hugo Gola
*Pintura de Xuan Loc Xuan
Otros poemas
Anclada en la virtud de las palabras
He desposado al Titán
con el fuego de las palabras.
No dormimos en la misma cama
pero compartimos el mismo cielo
sin armas, sin espadas, sin lucha.
En ese escarceo
te amo más que nunca
me juego el órdago a tus besos,
siempre gano la partida.
Una flor en los labios
construye el camino de
mis pies alados,
vuelo entre corales azules,
como lentamente
de tu mirada apasionada.
Crepúsculo de amor.
Te sueño por las noches y espero.
Adoro el aroma de tu cuello y espero.
El brillo de tus ojos alcanza mi alma de mujer.
Una estrella desnuda se encadena
a nuestro susurro,
entrega su luz a la noche misteriosa.
Cedemos a Cupido
la saeta enamorada
y el Céfiro traslada las cenizas
a la montaña más alta.
Desde la cumbre todo se divisa
más pequeño.
No se ven los tejados de las casas
y nosotros soñamos la nuestra
sostenida de palabras.
Somos amantes seducidos
por el juego y el amor.
Nos cantará la alondra entre las lilas.
Cada palabra es la sangre de un verso.
Quiero escribir un poema a pleno sol
sostenido en la llama
serena del cielo.
Silabeo las palabras,
sueltas corren por la página
sometidas a la letra.
Sol -me dicen- ¡queremos luz!
Salen armoniosas en sus acentos,
sostienen las vocales,
sienten, sonríen, señalan, seducen…
Saben que mi sol no es un secreto.
Llueve fuego.
*Título del poema: es un verso de Delmira Agustini
Sueño en esta estación sin tiempo,
desconectado
despegado
desordenado
en el desequilibrio del desamor.
Voy ligero en duermevela
dueño de una dulce duda
como duende que se esconde.
Y sueño…
*El título del poema es un verso de José Hierro
Enero, de nuevo,
enero ahí, con sus pies desnudos,
rozando el tiempo,
acariciando nuevos latidos,
huyendo del pasado.
La tormenta avanzaba,
repartí palabras vivas
una cruzó a la luna
en busca de alguna señal para guardar
los minutos, las horas.
Quería tener los pies en la tierra.
Enero, de nuevo, enero ahí.
*El título del poema es un verso de Olga Orozco.