Pintura de Chris Reccardi
Aquel día había decidido
mirarle de perfil.
Quise pensar que estaba esperándome
desde la pequeñez de la luz,
desde esa diminuta esperanza
del país de la nada.
Él miraba el infinito,
yo, el surco de sus ojos,
que no lograba alcanzar.
Preferimos ignorar la distancia,
comenzamos un diálogo inimaginable.
La nieve, tibia,
ya había comenzado a derretirse.
El título del poema es un verso de Gloria Gervitz.
Ilustración de Chris Reccardi.
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2 comentarios:
Un gusto volver a leerte- Saludos desde mi reino.
Hay poemas que intentan describir un encuentro y otros, como este, que consiguen algo mucho más difícil: rozar la distancia sin destruirla.
Ese “mirarle de perfil” contiene ya una renuncia delicada. Quien mira de perfil acepta que nunca poseerá del todo el rostro del otro. Apenas una línea, un borde, una luz lateral.
Me ha impresionado especialmente esa imagen del “país de la nada”. No suena a vacío absoluto, sino a ese territorio mínimo donde aún sobrevive algo cuando casi todo parece perdido. Y desde ahí nace el diálogo: no desde la cercanía, sino desde dos soledades que deciden no darse la espalda.
El cierre es magnífico. La nieve derritiéndose no actúa como símbolo grandilocuente, sino como una respiración leve del poema. Algo empieza a ceder. Algo abandona su inmovilidad. Y precisamente por esa contención emocional el texto deja un eco tan profundo.
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