14 de febrero de 2011

Lumínica presencia

"La borrasca" de Lucien Lévy-Dhurmer,  Mónica López Bordón, poesía, editorial Playa de Ákaba
 "La borrasca" de Lucien Lévy-Dhurmer

 Sí. Cierras los ojos.
Es tu paso entrecortado
por caminos imposibles
lo que hizo pasar la vida.
Pasar por la encrucijada
de escribir mil colores
en la oscuridad de la noche.

La loca de la casa llegó, casi,
a tocar el amor en el ojo del cielo,
costado desnudo del silencio
con un rostro inventado
para rendir testimonio
en la víspera de un adiós.

Armonioso tapiz de aquella sonrisa
prolongando, entre la hierba,
las sílabas que estallan
envueltas en sol.

Madre,
ilumino la última lluvia de cenizas,
ayer casi toco el amor con mi piel.




Mónica López Bordón, Vivir para contarla, poesía en Alcalá de Henares


Otros poemas:


1 de febrero de 2011

Hoy vi una luz

“La última rosa”, Andrés Rueda,   Mónica López Bordón, poesía, editorial Playa de Ákaba
“La última rosa”, Andrés Rueda

Desde lejos, abriéndose la tierra
vi una luz que amaba en presente,
a ritmo azul, con todos sus aromas
dejando la lejanía como rumor de viento
y sonreía.
Ella, apacible en la casa habitada,
sin apenas recuerdos,
hizo del gastado huésped
una leyenda inventada de invierno
donde recorrer la pena de la tristeza
era un paseo cada vez más lejano.
Hoy vi una luz…
El más bello amor abriéndose en el horizonte.

Mónica López Bordón, Vivir para contarla, poesía en Alcalá de Henares


Otros poemas:
En ti ora vez
Como el verso posible que busco
La ciudad, la tarde y tú


15 de enero de 2011

Asumiendo al fin la vida

"La bella romana", Amadeo Modigliani,  Mónica López Bordón, poesía, editorial Playa de Ákaba
"La bella romana", Amadeo Modigliani

Resucito con los ojos del día abriéndose,
clavando su mirada en el aire
que vuela solo.

Dejo, al borde de un soplo invisible,
letra por letra como si me pertenecieran.

Destejo el silencio enmohecido,
aquel que iba por las estrellas
como si también fuese mío.

Me hago múltiple en las emboscadas
del invierno y primavera
para no volver.

Asumiendo al fin la vida.

1 de enero de 2011

Poema de amor

Cuadro de Alphonse Mucha

Me asomo a tus ojos, amor,
repaso las sumas y las restas
mientras se consume en mi boca
el rocío de la mañana.

A veces, por un instante
abarco tu imparable ir y venir.
Brillo desatado, intenso,
envuelto a la media luz
de una deshora.

Y escribo.

Escribo forjando la invasión
de un amor en nuestra piel
y entonces, te digo “te amo”
dejándome llevar, envuelta entre letras,
las letras de tantos poemas inundando
mis manos de ébano
reconocidas en la luz deseada
que mira hacia donde nosotros queramos
y orienta las sílabas.

Llega el tiempo de rosas
y te hablo, amor, elegante,
con íntima garganta y su voz,
esa voz que me hizo tan feliz
contando las estrellas en sus aciertos
coronados por los senderos andados.

Me pierdo, de nuevo amor,
en tu tiempo enfurecido
a deshora, y escribo.

Nazco serena entre el mar y su orilla,
ola desatada en tu beso,
en mi brisa, tanta vida
y acaricio la geografía de tu cuerpo
anclada en el vértice que florece al atardecer
para que me oigas amor,
lucero galopando en tus manos.

Y te amo, amor, te amo…



15 de diciembre de 2010

Un relámpago, apenas

“Ninfa” de Alphonse Mucha
Hoy, en esta bella y radiante mañana de otoño,
con el brillo de los ojos de estrella fugaz,
llena de luz, dejo todo lo llorado.


Lágrimas de constelaciones, universo azul,

como el día, como el cielo abierto en mil ventanas,

mirándome, para buscar el mundo.


Se detuvo el tiempo en mi sed,

salvada del quebranto, temblando,

abrazo y alzo con mi voz

este viento infinito.


Me entretuve demasiado en el vacío,

justo, cuando algo estaba a punto de nacer.

Se estremeció el cuerpo.


Fue un relámpago, apenas.


Hoy canta esta boca anidando en mis ojos

los colores posibles todavía por escribir.

Desgarrada y con pasión

custodio la vida que tanto amo.


Lloré cada lágrima como si fuera la última.

Una a una con su melodía, astilladas,

vagando en la mirada,

buscando sin encontrar nada.


Atravieso la muerte, el dolor

y lo guardo en una sola lágrima llorada.

Un relámpago, apenas

y olvido.



Mónica López Bordón, Vivir para contarla, poesía en Alcalá de Henares


Otros poemas:


19 de noviembre de 2010

Pájaros de ala inversa

"Apolo y Dafne". Waterhouse

¿Dónde está mi vida, di?Pedro Salinas

Todo estuvo bien hasta que vi mis huellas.

Encontré el amor tendido en una estrella
que temblaba en la espera.

Con ternura dibujé en cada hoja de papel
una noche para poder soñar
y me comí el silencio.




Otros poemas:




1 de noviembre de 2010

Carne de versos

"Carne de versos" de Andrés Rueda,   Mónica López Bordón, poesía, editorial Playa de Ákaba
"Carne de versos" de Andrés Rueda

Sorpréndeme las manos con titánicas embestidas, vísteme los labios desbordados de pasión furtiva. Muéstrame, en los bordes de tu piel, el cuerpo ligero y el rostro cálido, tiernamente, con tu distraída voz, inagotable y vividora.

Quietamente dime la verdad con dos palabras sencillas, hermosas, vencidas en la melodía prometida, tejida en las impenetrables manos del poeta. Y no me preguntes nada.

Sé que dormí el deseo en el soliloquio del alfarero, aquel que me dijo:
“Vendrá la primavera, contigo vendrá la primavera y rozará el verso en la noche azulada, gloria embellecida y todas sus flores, lirios, violetas, guirnaldas y rosas deshojadas por un mirlo inquieto”.

Irremediablemente tienes que decirme del inmenso abrazo agarrando nuestro pecho, detenido en todas la bocas abiertas al mundo. Despiértame de esas fantasías del oráculo, del presentimiento y de las tentaciones contra el abismo sin sentido.

Mírame, mañana, desprovista de mi nombre, seré en tus manos seguro azar, y un amor. Te observo desde el umbral, arden tus labios y los ojos de mujer.

Ven a buscarme…




15 de octubre de 2010

La brevedad del silencio

"La Ghirlandata". Dante Gabriel Rossetti,   Mónica López Bordón, poesía, editorial Playa de Ákaba
"La Ghirlandata". Dante Gabriel Rossetti
Celebro la brevedad del silencio
sin volver la vista atrás.

Anónimo y oculto letargo
que me aprisiona
en el sobresalto de la noche.

Cruza el silencio la telaraña, tan mortal,
del día que se acaba,
camina por el verbo impredecible
de un jardín enamorado
de la guardiana palabra.

Esfinge que todo escucha del silencio:
Muerte escondida y abandonada,
voz sin huesos
piel de ojos cerrados,
alma partida de un territorio despoblado.

Habito las luces de la voz.

Busco tímidamente
las voces que todo lo puedan decir.

Imposible el vacío.

Celebro esta luz eterna,
bella flor, alcanzada para siempre,
en su propia batalla.






1 de octubre de 2010

Un brillo sobre la lejanía

Mónica López Bordón, Vivir para contarla, poesía en Alcalá de Henares
"Espejo de estaciones en la Alhambra" de Andrés Rueda


Soy una mujer que se encuentra
perdiendo su pasado,
borrada memoria de mí
con rosas en la piel
y carne de versos.

Caigo de mí misma.

Conjugo el verbo ser, el verbo amar
y vivo la vida total
como una guerrera,
fiera, callada, poderosa,
de canto errante
a cada lado del brillo, de la lejanía.

Sin nostalgia
sumo unos labios a otros labios
y la flor de la flor queda enlazada
cuando escapo en la llanura del aire
y vuelvo a quedar estrechada
alrededor de mí.

Cercana lejanía
cuando conjugo de nuevo el verbo ser
y siento que podemos tener mil silencios
paralelos
en un brillo inexplicable
sorprendiéndonos la boca.





Mónica López Bordón, Vivir para contarla, poesía en Alcalá de Henares


Otros poemas:
Volver a empezar
Tiene un verso en los ojos
Amor, amor, aquí nos encontramos


15 de septiembre de 2010

El brillo de algunas horas compartidas

Venus, de Pierre Henri Picou, Mónica López Bordón, poesía, editorial Playa de Ákaba
Venus, de Pierre Henri Picou
Cuando me hablas
me quedo tan desnuda en mis venas
derribadas y cautivas en tu fuego
que le pongo acentos a la noche
silenciosa y sigilosa entre los lirios
de locas mujeres que aparecen,
en pequeños retazos,
cuando me hablas,
a orillas de mi vida,
entre el hechizo del mar
y el vértigo de alguna locura.

Me abandono a ese brillo
de algunas horas compartidas
que me dejaron tan despojada
en mi carne, conmigo,
tan en medio de una madrugada arrasada
donde hablaban los cuerpos y las leyes de la carne
tan violentas, tan palpitantes.

Latiendo en pulso
sigo mirando el resplandor,
esperando la Aurora con sosiego,
una palabra,
un brillo sobre la lejanía.