martes, 10 de mayo de 2011

NUNCA HICE DIANA



Debajo de estas manos que guardan

la simiente del verbo me dejo llevar

por las gotas de lluvia incesantes

en su caminar de hoy.

Grises perlas consumiendo los cantos

de la boca con sus nudos y gargantas.

Un gato persa se pasea por la ventana,

clava sus ojos ceñidos en el tiempo,

le miro desde el otro lado del abismo

partida en mi pequeñez

y envuelta en las nubes del cielo.

Nada que decir.

Nunca hice diana

con mis propios fantasmas.

*Cuadro de Itzchak Tarkay


6 comentarios:

Pluma Roja dijo...

Un poema muy bien logrado. El cierre me gustó bastante.

Muchos besos.

Julio Díaz-Escamilla dijo...

Agradezco esa estatización de un instante -cosa difícil en la poesía- en el devenir de las palabras. La descripción no nos mueve, nos estatiza y concentra las emociones ¡allí donde brotan contínuamente a lo largo del poema!
Un abrazo.

Jorge dijo...

Bellisima esa metafora de las "grises perlas consumiendo los cantos de la boca con su nudos y gargantas" y bellisimo todo el poema. Un poema que invita al extasis, a releerlo como ya lo he releido varias veces esta manana.

Mi admiracion siempre
Jorge

Lunska Nicori:BegoñaGTreviño dijo...

Debajo de tus manos las palabras desarman las almas que las leen.

Abrazo directo a la diana.

el waro dijo...

Muy bueno. Estéticamente, la pintura seduce tanto como el poema.
Saludos!

JOAQUIN DOLDAN dijo...

gran poema