Debajo de estas manos que guardan
la simiente del verbo me dejo llevar
por las gotas de lluvia incesantes
en su caminar de hoy.
Grises perlas consumiendo los cantos
de la boca con sus nudos y gargantas.
Un gato persa se pasea por la ventana,
clava sus ojos ceñidos en el tiempo,
le miro desde el otro lado del abismo
partida en mi pequeñez
y envuelta en las nubes del cielo.
Nada que decir.
Nunca hice diana
con mis propios fantasmas.
*Cuadro de Itzchak Tarkay





6 comentarios:
Un poema muy bien logrado. El cierre me gustó bastante.
Muchos besos.
Agradezco esa estatización de un instante -cosa difícil en la poesía- en el devenir de las palabras. La descripción no nos mueve, nos estatiza y concentra las emociones ¡allí donde brotan contínuamente a lo largo del poema!
Un abrazo.
Bellisima esa metafora de las "grises perlas consumiendo los cantos de la boca con su nudos y gargantas" y bellisimo todo el poema. Un poema que invita al extasis, a releerlo como ya lo he releido varias veces esta manana.
Mi admiracion siempre
Jorge
Debajo de tus manos las palabras desarman las almas que las leen.
Abrazo directo a la diana.
Muy bueno. Estéticamente, la pintura seduce tanto como el poema.
Saludos!
gran poema
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