jueves, 2 de mayo de 2013

Enlazados por la misma brisa


Nos llevaba el cuerpo
como golondrinas desbocadas,
pasaba el cielo
y el rojo acento de las nubes
nos puntuaba besándonos el alma
sin contratiempos.

Hicimos nuestros cálculos,
éramos los acordes
de la mirada, de las estaciones…
Invadidos por tanta pasión
nos pensamos libres,
en plena noche recogimos
nuestra cosecha
y beso a beso,
enlazados por la misma brisa,
decidimos esperarnos
en la dicha del amor alegre
mientras sonaba, de fondo,
nuestra bella canción.
Nos abrazamos estremecidos
en todos los idiomas.




*Cuadro: "Calor español" de Trish Biddle


domingo, 28 de abril de 2013

Despertar



Nazco
esperándome a mí misma
encontrándome
recién nacida
en un poema
en la entraña de la entraña
del blanco de la hoja
sintiendo la voz con las pupilas
borrando al tiempo del tiempo
escribiendo mi alma
de mujer en mujer.




Cuadro: "Las flores que tu quieras" de Andrés Rueda
http://andresrueda.blogspot.com


viernes, 12 de abril de 2013

Déjame ver el rostro de esta madrugada



En algún momento pensamos
que podríamos conquistar el rostro
de la madrugada como si fuese
los pétalos de una rosa abierta
por su rocío, con todo su color,
soñamos, quizás, un rosal sin espinas.
Incluso, nos prestamos la piel
en el sueño de acariciar su tez
impronunciable, inconquistable
para nuestras manos ansiosas
de  enamorar.

Elegimos, de la palabra, el plural,
el “nos” en lugar del “tú”
y nos deshicimos de la desdicha
tirando cada una de sus letras al mar.
Ola a ola se fueron llevando
las sílabas de la tristeza
quedándose el océano con todos los secretos.
Escribimos un nuevo nombre
en la orilla de las gotas renacidas
cuando el rostro de la madrugada
apareció hermoso, inmenso,
sobre nuestros pechos tan cercanos.

Dejó sus ojos en nuestros ojos
y se marchó para que nos viéramos.




*Cuadro: "La dulce frescura" de Andrés Rueda ( http://andresrueda.blogspot.com




lunes, 1 de abril de 2013

La que camina



Por el sur de mis pies fue primavera
y al norte de mi frente flor de helecho.
Federico García Lorca

Hoy pude abrir los ojos, muy grandes, como dos luceros
y sentirte, vida, vertida en la palabra escrita,
melodía de alegrías y bellos paisajes
¡vida mía! te grito, te susurro, te abrazo, te amo,
vida mía con una flor, con la luna, contigo, conmigo,
en el sur la primavera y en mi norte los violines de marzo.

Nos encontró el tiempo abrazados.
Era el marzo de las grandes lluvias,
gota tras gota empecé a ver tu rostro, vida,
como ese espejo de esperanza, flor de helecho
sembrada en mi piel de primavera.
El ayer se ha ido sin hacer ruido,
hoy llegó con su alborozo, calle arriba, sin nublar el paso.
Todo llega…

Hoy te escribo, os escribo, me escribo
en este poema,
tocando el pulso de los puntos cardinales,
el este de tus ojos,
el oeste de tanta pasión.
Me tocó mirar de frente a la muerte.
Le escribí una carta al dolor, al miedo,
al vacío, sin que me temblase el pulso
y a todos les reté a la vida.
Luminosa caminé por la aurora en silencio, 
era la carne abierta nacida desde las entrañas de la tierra.
Soy la que camina
inundada de rosas y de sílabas de fuego.




*Cuadro de Vladimir Volegov

lunes, 25 de marzo de 2013

"Amor, amor, aquí nos encontramos"



“Entre tú y yo se abrió una nueva puerta
y  alguien, sin rostro aún,
allí nos esperaba”
Pablo Neruda

Hoy, aquí, te entrego todas las formas de mis sueños
naciendo en tu nombre.
Caminé tiempo atrás buscándote, buscándonos
en algún trozo de esperanza.
Caían las hojas desenlazándose de nuestras manos atadas 
con sus dedos de terciopelo y  piel de amaranto,
cayendo como fuerte cascada de tempestades,
olas inmensas creciendo, amor,
en el rostro de nuestra gran patria
y tú y yo sin descubrirnos.
Inclinada ante tus ojos
derribo todas las puertas
todas las ventanas cerradas
sin umbral
y te llamo, inquebrantable,
desde la orilla del mar
y sus granos de arena.
Un solo desierto envolviendo,
de nuestra piel,
el aroma del océano tocando la orilla,
su espuma, el cielo, el viento…
Amor, amor, aquí por fin, 
nos hemos encontrado.



*Cuadro de Gastón Bussière


jueves, 7 de marzo de 2013

Nada amo tanto como lo imprevisto



Hay un día, un tiempo, un día imprevisto
donde llega la alegría multiplicada,
llena de gozo, sin desviar la mirada.

Llega despacio, con el alma y la voz florecida
despertando al mundo y al amor,
liberada, flor de la mañana naciendo del beso
pronunciado por los labios que ceden
después de espiar, en silencio,
el páramo y sus orillas desnudas.

Una vez más, el amor le ganó la partida a la muerte.





*Cuadro de Trish Biddle

domingo, 3 de marzo de 2013

La ciudad, la tarde y tú



“Escribo para que la muerte no tenga la última palabra”
Octave Uzanne

Se despierta la tarde y me detengo en tus ojos.
Estoy sentada a la orilla de un río,
Abrazo tu cintura.

Era noviembre,
Con la patria entre mis manos
Supe que tenía un futuro
Y miles de cosas por empezar.

Caminaba como una gacela
De pies ligeros y desnudos pasos,
Con las heridas todavía abiertas
Cuando en la ciudad anochecía lentamente.

Simplemente nos dijimos adiós.

A veces me hubiese gustado acariciarte,
Miraba las flores, la noche,
El sueño de las estrellas…
Con los ojos cerrados viajaba en barco,
A la orilla del mar.

Supe que en algún momento
Me ahogaba la tristeza,
Entonces decidí escribir para que la muerte
No tuviese la última palabra.





*Cuadro: Detalle de Hylas y las ninfas”. William Waterhouse

Conocerse es el relámpago




Miré a los ojos del atardecer…
Acaso un relámpago obligándome a vivir
me decía, en forma de teorema,
que ya hacía tiempo había dejado de quererte.

Multipliqué el sol
y el haz de luz hizo un cálculo infinito
olvidando todos tus recuerdos.

Ni vacío ni nostalgia.
Sentí la serenidad del camino
abrazando nuevos verbos y colores,
sumando una palabra a otra palabra.

Me dijeron: Ahora… ¡a vivir!
conocerse es el relámpago.




*Cuadro: "Sweet Summer" de William Waterhouse