lunes, 7 de mayo de 2012
Anclada en la virtud de las palabras
jueves, 5 de abril de 2012
Cazador del tiempo

Quiso llegar a la calle y llevarse el tiempo.
Era madrugada y le llamaban cazador.
No conocía a nadie.
Dejó un grito en el corazón
un temblor en el silencio
un horizonte en el mundo
alguna lamentación en su voz
y un poco de mar y algo de arena..
Caminaba sobre el costado de la noche
queriendo atrapar el tiempo
como ojo abierto de la luna,
tiempo para el amor,
lámparas de cristal,
ilusión, aire, agua…
miércoles, 4 de abril de 2012
Algunas fotos de recuerdo del recital del sábado 31 de marzo de 2012. Helena Trujillo y Mónica López



Cruz González, Alejandra Menassa, Paola Duchen, Virginia Valdominos, Amelia Déz, Clemence Loonis, Helena Trujillo y Pilar RojasEl mejor regalo.
jueves, 29 de marzo de 2012
Lo mejor es seguir escribiendo. Poema en mi 36 cumpleaños
Poema en mi 36 cumpleaños
“Si la belleza te abarca, te estruja y aún te ama
algo te espera en ella”.
María Chévez
Hay algo en la belleza, en el viento
que me dice: atrévete, sé fuerte,
comenzar un poema es comenzar un camino
cumplir un año más comenzar una nueva vida.
Floreciendo en la voz, en la luz que me ama,
en el mundo que amo, festejo sus amaneceres
y sigo caminando, viva, cada vez más viva
en la carne que inventa el poema,
rítmica para mis besos.
Camino sin detenerme cosiendo
de las huellas, su trazo.
Abro los ojos y la belleza me abarca,
vuelo entre sus brazos. Eso es todo.
Algo en mí acaba de nacer,
lo mejor es seguir escribiendo.
*Cuadro: "Retrato de Mónica". Es un magnífico regalo realizado por Andrés Rueda (http://andresrueda.blogspot.com)martes, 20 de marzo de 2012
Próximo recital de poesía: Sábado 31 de marzo de 2012
“EL DIABLO NO DEVUELVE SU JUVENTUD A AQUELLOS A QUIENES
Hay un mundo más allá del nuestro, almas aún desconocidas,
guerras cuyas bombas están por estallar.
La procesión de las horas pasa por nuestra mirada
y ciegos partimos llenos de esperanzas.
Enjugando la última gota de sudor de nuestras sienes,
vamos profanando voluntades mientras divagamos,
entre catástrofes y madres que amamantan de odio a sus retoños,
hacia el destino que lleva nuestro nombre.
Los rezos se mezclan con el barro que mancha nuestras ropas,
el amor lo olvidamos en los rincones de nuestras casas,
huérfanas moradas de la infamia.
Corroídos de silencios, despojados de alma,
proseguimos insomnes huyendo de dioses prometidos,
alcanzando nuestro propio ser.
HELENA TRUJILLO LUQUE
A veces te miro desde lejosy no admito el golpe de tu tiempo,
Rima el paso de los días que se abren con tu luz,
fugitivo, engalanado de humo deshojado,
y un grito se desborda mudándose en tu piel
de pueblo, de ciudad, de país.
Firmo a fuego tu encuentro enamorado,
tu alrededor y tu más allá.
¡Oh mundo!
Queda la tinta de tu verbo,
donde me besas.
martes, 28 de febrero de 2012
Despierta lo que parecía muerto
Hugo Gola
se revela un silencio huracanado
que golpea, uniendo y separando,
el ritmo del caballo solitario
que avanza, salvaje,
por las inhabitables calles del otoño.
Escribes la lluvia lenta en rojo vivo,
quién sabe de dónde viene esa caricia
de qué lugar la luna y su destello
de qué color es el regreso
de qué piel son los ojos del mar…
Estamos aquí todavía,
de las cosas cotidianas,
se oye un murmullo en la distancia,
el tiempo pasa, el viento corre,
se borraron los límites.
El poema lo dice:
Perfilando el rostro de tu cuerpo
despierta lo que parecía muerto.
jueves, 23 de febrero de 2012
Reseña de "La brevedad del silencio" por Amando Carabias
La brevedad del silencio de Mónica López Bordón
Título: La brevedad del silencio.
Autora: Mónica López Bordón.
Editorial Grupo Cero. 94 PÁGINAS
ISBN:978-84-9755-143-4
Como cualquier lector de poesía sabe, la relación amorosa entre humanos (en cualquiera de sus vertientes: deseo, pasión, ausencia, celos, traición, abandono, erotismo…) es médula que recorre los versos a través de la historia, desde sus mismos inicios, acaso porque el amor es el sentimiento más humanos y más revolucionario, aquél que puede derruir cualquier estructura de opresión.
Sostienen los expertos que la poesía popular (ésa que se inicia y se transmite oralmente) tiene como uno de sus pilares importantes el amor de la pareja. Y si nos asomamos a los primeros poemas escritos en España (las jarchas mozárabes del siglo XI) comprobaremos como, en una mayoría abrumadora, el tema recurrente es el quejido de la amada por la ausencia o tardanza en el regreso del amado, cuestión ésta que luego se repetirá en las cantigas de amigo galaicas o en buena parte de los primitivos villancicos y romances castellanos. No se trata aquí de realizar un estudio comparativo sobre esta cuestión, simplemente lo señalo porque Mónica LópezBordón (Las Palmas de Gran Canaria, 1976) ha publicado en este recién estrenado 2012 su poemario La brevedad del silencio (Editorial Grupo Cero) cuya esencia bebe de esta agua que siempre han sido afluente sustancial del río de la poesía, no sólo en español, sino la poesía de cualquier civilización.
Este poemario no es la primera incursión en el mundo editorial de la poeta. Viene a continuación de una obra colectiva Mitos azules de 2004 y su primer libro de poemas en solitario Árbol de sol editado en 2007. Este volumen, además, presenta la singularidad de contar con todos sus poemas traducidos al italiano por Luig Muccitelli, con lo que se puede afirmar que se trata de una edición bilingüe.
La autora, que creció en Toral de Vados (León) y reside en Alcalá de Henares, no sólo está relacionada con la palabra a través de la poesía, sino que su actividad también abarca el periodismo y la enseñanza. Y hago mención de estas circunstancias, en apariencia ajenas a un libro de poesía, porque en sus versos se observa ese afán suyo por ir a lo esencial, sin perderse en demasiados senderos ajenos a ese núcleo central al que me refería.
El libro, formalmente, es hijo de nuestra época. Me apresuro a resaltarlo, por no dejar al posible lector con la extraña idea de estar ante un libro anacrónico. Por el contrario, el verso de López Bordón se extiende amplio sobre la página con total libertad, ajeno a los anderiveles o ataduras (esto nunca se sabe muy bien) del metro y la rima. Más aún el gusto por la imagen emparentada, aunque sea lejanamente, con el surrealismo y con el hallazgo de imágenes desde la sinestesia de los sentidos, le confiere cierto tono onírico y, sobre todo, muy sensual. El verso generalmente de arte mayor provoca en el lector la sensación de un movimiento ondulante y lento: “Me sentía una gacela en pleamar / brotando en el fuego de tus manos / antílope y lira / preludio de una buena canción.” “Más allá de mi nombre de primavera / bordo una mujer de luna que camina feliz / el nuevo día con sereno paso.”
Como decía al principio, se podría afirmar que el tema medular del poemario es el amor de la pareja humana que en ocasiones, sobre todo hacia el final del libro, se asoma también a la trascendencia de un ser o ente superior. Pero decir eso es quedarse, quizá, un poco a las afueras del texto. Más bien se centra en el sentimiento doloroso que produce en el sujeto poético la ausencia del amado. Un dolor que empuja a la melancolía, al recuerdo, a la angustia.
Comienza el libro con dos citas que, me figuro, son importantes y necesarias para ubicar bien el sentido del libro. A modo de pórtico, nos encontramos con un verso de Clarilda Oliver Labra: “Soy la palabra recobrada” y justo como cita al poema inaugural, un verso de Pedro Salinas “¿Dónde está mi vida, di?”. A continuación ese poema breve, seis versos, que marcan (a mi modo de ver) el tono del resto de la obra: “Todo estuvo bien hasta que vi mis huellas. / Encontré el amor tendido en una estrella / que temblaba en la espera. // Con ternura dibujé en cada hoja de papel / una noche para poder soñar / y me comí el silencio”.
Es decir estamos ante un libro que pretende conjugar la palabra y amor como la osamenta que aguanta y conforma el ser del sujeto poético, ese yo, esa primera persona del singular en que está escrito el libro.
El amor para Mónica López es total o no es. No le sirven medias tintas, no se conforma con fugacidades de tiempo o espacio. Una relación sólo puede ser amor, cuando incumbe todo el ser (desde lo más hondo a la superficie) en todo tiempo y en todo lugar. En este sentido el amado es y tiene sentido desde el amante quien le completa, quien le explica, quien da sentido y orden incluso al mundo a todo aquello que parece ajeno a la propia relación.
Los treinta y cinco poemas que componen La brevedad del silencio, también son una búsqueda o un intento de explicación de la propia esencia de la relación amorosa, más que del amor propiamente dicha: “Soy aquella de mirada encandilada / que corteja el friso de silencio que me tocan / y los dibujo sobre un puerto a la deriva.”
Pero al mismo tiempo, o quizá como lógica consecuencia, Mónica López Bordón nos acerca a los abismos de la soledad y de la muerte, pues ambas son como la otra cara de la moneda y, por tanto, están siempre presentes —aunque no lo parezca— en la relación amorosa. También proclama su fe inquebrantable en el ser humano, en un futuro abierto a la esperanza pues vivir es lo que importa.
La noche es uno de los escenarios favoritos de la autora. La noche quizá porque es el momento en que ha concluido la jornada y llega el tiempo de lo más íntimo, de aquello que es intransferible y al mismo tiempo aquello que nos alimenta y, sobre todo, barrunto, porque es el instante del día en que con más sinceridad podemos enfrentarnos a nosotros mismos, ser sinceros con nuestro propio ser hasta el punto de poder afirmar: “Soy una mujer que se encuentra / perdiendo el pasado, / borrada memoria de mí / con rosas en la piel / y carne de versos”.
Mónica López Bordón, pues, nos ofrece un poemario que bebe del amor a través del que se intenta ordenar el mundo y quién uno es. Un libro más que descriptivo, meditativo y sensual, un libro con tono personal, un libro que concluye con estos versos que más que un final, son anuncio de próximas entregas: “Habito las luces de la voz. Celebro la brevedad del silencio / sin volver la vista atrás”.
Amando Carabias
http://programalaesfera.blogspot.com/2012/02/la-brevedad-del-silencio-de-monica.html?spref=fb
La Esfera Cultural
Jueves 23 de febrero de 2011
*Cuadro: "El cuerpo de la fertilidad". Miguel Oscar Menassa (www.momgallery.com)
Reseña de "La brevedad del silencio" por José Antonio Valle Alonso
Querida Mónica:
Valladolid 16 de febrero de 2012
*Cuadro: "Aguas que me sostengan". Andrés Rueda (http://andresrueda.blogspot.com)

















