martes 31 de marzo de 2009

Hoy celebro mi 33 cumpleaños con "UN NOMBRE DE MUJER"

"El mercado de las palabras". Miguel Menassa



UN NOMBRE DE MUJER

En ese preciso momento escapó de mis manos
convirtiendo el norte en todas las direcciones posibles.

Tenía la cadencia mágica de una gota peregrina,
izada sin forma, vencedora, en el camino de nadie
y el cuerpo del hombre.

Su agua era un pájaro flotando entre la luna y mis ojos,
agitada libertad, la de mis pies desnudos,
hundidos en la mirada sobre el mar.

Escapó de las manos que no tocaron nunca
el sol frente a frente.
Escapó un verbo pronunciado en ese instante,
un tenue rumor de viento
y un nombre de mujer.

sábado 28 de marzo de 2009

MUJERES APASIONADAS. Cesare Pavese

"Las bañistas". Maurice Vlaminck


MUJERES APASIONADAS

Al anochecer, las muchachas bajan hasta el agua
cuando el mar retrocede, extendido. En el bosque
se estremecen las hojas, mientras ellas aparecen,
cautelosas,
sobre la arena y se sientan en la orilla. La espuma
efectúa sus turbulentos juegos, a lo largo del agua lejana.

Las muchachas temen a las algas sepultadas
bajo las olas, que se aferran a piernas y hombros:
a cuanto encuentran desnudo. Ganan rápidas la orilla
y se llaman por sus nombres, mirando en torno suyo.
Incluso las sombras, sobre el fondo del mar, en la
oscuridad,
son enormes y las vemos moverse inseguras,
como atraídas por cuerpos que pasan. El bosque
es un refugio tranquilo, bajo el sol poniente,
más que el arenal, pero les place a las mozas morenas
quedarse sentadas al raso, sobre su toalla en desorden.

Están todas acurrucadas, oprimiendo la toalla
contra sus piernas, y contemplan el mar tendido
como un prado al anochecer. ¿Se atrevería alguna
a tenderse ahora desnuda en un prado? Del mar
se abalanzarían las algas, que rozan los pies,
para atrapar y envolver el trémulo cuerpo.
Hay ojos en el mar que, a veces, se llegan a entrever.
Aquella extranjera desconocida, que nadaba de noche,
desnuda y sola, en la oscuridad, cuando cambia la luna,
desapareció una noche y no ha de volver ya.
Era alta y debía tener un blancor deslumbrante
para que los ojos la alcanzasen, desde el fondo del mar.

CESARE PAVESE







jueves 26 de marzo de 2009

Poesía. EL ABISMO DE TU PIEL

"Desnudo con hojas de calabaza". Chelín Sanjuan


EL ABISMO DE TU PIEL

Se confunden los minutos con la vida,

variamos las fronteras,

resucitamos al clamor impar que piden las voces:

Beso, beso, beso...

Y nuestro amor vertical desvaría perdido

en este laberinto de aritmética mutua,

de hemisferio compartido como una casa de muñecas

donde, casi siempre, está todo a punto

y, donde, casi siempre, hay algún tropiezo.

Este viento azul de soledad

me permite cruzar la linde de tus labios

palmo a palmo

como ese astro que no suma ni resta

porque sabe que la carne no se mide

y que el tiempo no se cuenta.

Ambos pasan hasta la muerte

rozando todos los límites posibles,

al filo de tu boca,

al abismo de tu piel.

miércoles 25 de marzo de 2009

Poesía.EPÍLOGO. León Felipe

Tamara Lempicka

EPÍLOGO

Escuchad todavía...

Refrescad antes mis labios y mi frente... tengo sed...
Y quiero hablar con palabras de amor y de esperanza.
Oíd ahora:
ya Justicia vale más que un imperio, aunque este imperio
abarque toda la curva del Sol.
Y cuando la Justicia está herida de muerte y nos llama en
agonía desesperada no podemos decir:
“yo aún no estoy preparado”.
La Justicia se defiende con una lanza rota y con una visera
de papel.
Esto está escrito en mi Biblia,
en mi Historia,
en mi Historia infantil y grotesca,
y mientras los hombres no lo aprendan el mundo no se salva.
Yo soy el grito primero, cárdeno y bermejo de las grandes

auroras de Occidente.
Ayer sobre mi sangre mañanera el mundo burgués edificó
en América todas sus factorías y mercados,
sobre mis muertos de hoy el mundo de mañana levantará
la primera Casa del Hombre.
Y yo volveré,
volveré porque aún hay lanzas y hiel sobre la Tierra.
Volveré,
volveré con mi pecho y con la Aurora otra vez.

LEÓN FELIPE




lunes 23 de marzo de 2009

LA HELADA OSCURIDAD DESIERTA

Kandinsky




LA HELADA OSCURIDAD DESIERTA



Cae la tarde encadenada, abatida….
Viene cabalgando en los vientos del olvido.
Al dorso de sus ojos trae
las batallas perdidas,
sangre bajo los pies
dejando huellas consumadas.

Tiene la oscuridad solapada en sus alas,
una espalda desnuda
y el diptongo tenaz y reflejado del mundo.
Lento el caminar
lento y fugaz
lento y náufrago.

¿Por qué amo el frío del invierno
y el oasis en los besos húmedos,
reconstruidos,
a golpe de noches,
de silencio,
de mudez contenida?

¿Porqué el plural,
ese estandarte clásico de lo humano
esta vez fue una tormenta ahogada,
profunda y vacía?

Terminé caminando con la tarde,
caída de mí misma,
por un cementerio oscuro.

Nos quedamos sin alma,
mordiendo el abismo
y sabiendo que huíamos hacia
ningún lugar
de la helada oscuridad desierta






domingo 22 de marzo de 2009

A LOS HOMBRES FUTUROS. Bertol Brecht

"La llave". Pollock

A LOS HOMBRES FUTUROS

1
Verdaderamente, vivo en tiempos sombríos.

Es insensata la palabra ingenua.
Una frente lisa
revela insensibilidad.
El que ríe
es que no ha oído aún la noticia terrible,
aún no le ha llegado.

¡Qué tiempos éstos en que
hablar sobre árboles es casi un crimen
porque supone callar sobre tantas alevosías!
Ese hombre que va tranquilamente por la calle
¿lo encontrarán sus amigoscuando lo necesiten?

Es cierto que aún me gano la vida
Pero, creedme.
Es pura casualidad.
Nada
de lo que hago me da derecho a hartarme.
Por casualidad me he librado.
(Si mi suerte acabara,
estaría perdido).
Me dicen: «¡Come y bebe! ¡Goza de lo que tienes!»
Pero ¿cómo puedo comer y beber
si al hambriento le quito lo que como
y mi vaso de agua le hace falta al sediento?
Y, sin embargo, como y bebo.

Me gustaría ser sabio también.
Los viejos libros explican la sabiduría:
apartarse de las luchas del mundo y transcurrir
sin inquietudes nuestro breve tiempo.
Librarse de la violencia.
dar bien por mal,
no satisfacer los deseos y hasta
olvidarlos: tal es la sabiduría.
Pero yo no puedo hacer nada de esto:
verdaderamente, vivo en tiempos sombríos.

2
Llegué a las ciudades en tiempos del desorden,

cuando el hambre reinaba.
Me mezclé entre los hombres en tiempos de rebeldía
y me rebelé con ellos.
Así pasé el tiempo
que me fue concedido en la tierra.
Mi pan lo comí entre batalla y batalla.
Entre los asesinos dormí.
Hice el amor sin prestarle atención
y contemplé la naturaleza con impaciencia
Así pasé el tiempo

que me fue concedido en la tierra.
En mis tiempos, las calles desembocaban en pantanos.

La palabra me traicionaba al verdugo.
Poco podía yo. Y los poderosos
se sentían más tranquilos, sin mí.
Lo sabía.
Así pasé el tiempo
que me fue concedido en la tierra.
Escasas eran las fuerzas.

La meta
estaba muy lejos aún.
Ya se podía ver claramente,
aunque para mí
fuera casi inalcanzable.
Así pasé el tiempo
que me fue concedido en la tierra.

3
Vosotros, que surgiréis del marasmo

en el que nosotros nos hemos hundido,
cuando habléis de nuestras debilidades,
pensad también en los tiempos sombríos
de los que os habéis escapado.
Cambiábamos de país como de zapatos

a través de las guerras de clases,
y nos desesperábamos
donde sólo había injusticia y nadie se alzaba contra ella.

Y, sin embargo, sabíamos
que también el odio contra la bajeza
desfigura la cara.
También la ira contra la injusticia
pone ronca la voz.
Desgraciadamente, nosotros,
que queríamos preparar el camino para la amabilidad
no pudimos ser amables.
Pero vosotros, cuando lleguen los tiempos
en que el hombre sea amigo del hombre,
pensad en nosotros
con indulgencia.

BERTOL BRECHT

sábado 21 de marzo de 2009

Día Internacional de la Poesía. "LA POESÍA ES UN ARMA CARGADA DE FUTURO". Gabriel Celaya

"El poeta y las tres y media". Marc Chagall. Reproducción de Cruz González

LA POESÍA ES UN ARMA CARGADA DE FUTURO

Cuando ya nada se espera personalmente exaltante,

más se palpita y se sigue más acá de la conciencia,
fieramente existiendo, ciegamente afirmando,
como un pulso que golpea las tinieblas,
que golpea las tinieblas.

Cuando se miran de frente
los vertiginosos ojos claros de la muerte,
se dicen las verdades;
las bárbaras, terribles, amorosas crueldades,
amorosas crueldades.

Poesía para el pobre, poesía necesaria
como el pan de cada día,
como el aire que exigimos trece veces por minuto,
para ser y en tanto somos,
dar un sí que glorifica.

Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan
decir que somos quien somos,
nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno.
Estamos tocando el fondo, estamos tocando el fondo.

Maldigo la poesía concebida como un lujo,
cultural por los neutrales, que lavándose las manos
se desentienden y evaden.
Maldigo la poesía de quien no toma partido,
partido hasta mancharse.
Hago mías las faltas. Siento en mí a cuantos sufren.
Y canto respirando. Canto y canto y cantando
más allá de mis penas,
de mis penas personales, me ensancho
,me ensancho
.Quiero daros vida, provocar nuevos actos,
y calculo por eso, con técnica, que puedo.
Me siento un ingeniero del verso y un obrero
que trabaja con otros a España,
a España en sus aceros.
No es una poesía gota a gota pensada.
No es un bello producto.
No es un fruto perfecto.
Es lo más necesario: lo que no tiene nombre.
Son gritos en el cielo, y en la tierra son actos.
Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan
decir que somos quien somos,
nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno.
Estamos tocando el fondo, estamos tocando el fondo.

GABRIEL CELAYA


miércoles 18 de marzo de 2009

¿LA VERDAD DEL AMOR?

"Ofrenda". Pastel sobre papel Ingres. Liz Hentschel


¿LA VERDAD DEL AMOR?

Últimamente me pregunto si cuando sueño,
la luna es tu voz serena galopando
en la noche del alma, por siempre oscura.

Si convertimos los minutos en siglo
y de la vida, hicimos un amor.

Si el crepúsculo de la tarde
llega abierto como una partícula de viento
enredado en el mundo que nació
olvidando el olvido.

Me pregunto si esa verdad
es un vuelo de átomo
que borra las huellas del pasado
y percibe unos ojos místicos
colocando a la distancia
como testigo implacable.

¿La verdad de amor?
¿Quién la sabe?

¿Quién era yo escoltada
en las formas del verbo
habitando en tu nombre?

¿Alguien lo sabe?

domingo 15 de marzo de 2009

Poesía. LA PATRIA DEL POETA. Miguel Menassa

"El jardín del poeta". Miguel Oscar Menassa


LA PATRIA DEL POETA

I
Voluptuosa semilla, aquí me planto
y creceré y, aquí, echaré raíces
y tendré brotes que, a su vez,
tendrán otros brotes.
Decreto a la reseca meseta castellana,
la patria del poeta.
Arrancaré perfumes de tus rocas,
como de flores de la estación del sur,
y alguien dirá:
antes de los colores del poeta,
vos,
eras gris.
Y yo recordaré:
haberte pintado los labios con mi nombre.

Sobre el verde aroma del limón,
-caballo de los astros-.
Indio de luz,
cobre rasgado por el oxígeno vital,
mi poesía,
pulmón del universo.
Líquenes cenagosos
y alforjas repletas de manzanas,
detenidas en el tiempo del frescor.
Inmensidad,
verde infinito,
sesgo del sol,
entre las cejas del profundo mar,
atlántico silvestre.
No veis que soy el que os saluda,
desde más allá de las más altas cumbres,
más allá de los oscuros cielos de Dios;
desde la profunda galaxia de lo verde.
Meteórica expansión del arco iris,
soy un color que ya no tiene,
el blanco,
de la pequeña pureza inmaculada,
ni el manto negro de la muerte,
desolada,
ni los ojos sangrantes del rubí.
Soy del celeste cosmos y del sol,
la conjunción marítima y alada.
Mi voz,
es el rasguido de la guitarra astral.
Mi canto,
es el sonido gutural del tiempo.
Canto y estallo cada vez,
y cada vez,
me desintegro.
Pierdo mi ser entre fragmentos
y en ese vacío de nada y de color,
porque ya no seré,
recorro los espacios infinitos,
montado en verde luz,
pradera de los cielos
Pampa,
tendida en las alturas.

MIGUEL MENASSA

Poesía. UNA GACELA EN PLEMAR


"Hylas and the Nymphs". Waterhouse


UNA GACELA EN PLEAMAR


Me sentía una gacela en pleamar
brotando en el fuego de tus manos.
antílope y lira,
preludio de una buena canción.

Me sentí gacela, saltando, en pleamar
cuando pude dibujar la ausencia presentida,
los párpados soñando átomos abiertos
y una danza marina con los dioses del Parnaso
sentados a nuestra mesa.

Dibujé una parábola en el vientre.
Loca, lánguida, soñadora,
entrelazada al viento del norte
que llegaba anunciando el crepúsculo.

Temblaba el horizonte.
Su mirada era como un salto
de poniente agarrando el vacío.

Y me sentía gacela en pleamar,
alegre y ligera; enlazada y perseguida;
fugada y alcanzada en todos sus tiempos.

Huida de nada.




sábado 14 de marzo de 2009

Poesía. NO COMISTE DEL LOTO DEL OLVIDO. Olga Orozco

"El violinista verde". Marc Chagall. Reproducción de Cruz González


NO COMISTE DEL LOTO DEL OLVIDO


No comiste del loto del olvido

-el homérico privilegio de los dioses-,

porque sabías ya que quien olvida se convierte en objeto

inanimado

-nada más que en resaca o en resto a la deriva-

al antojo del caprichoso mar de otras memorias.

Y así escarbaste un día en tu depósito de sombras

y volviste a anudar con tiernos ligamentos huesecitos dispersos,

tejidos enamorados del sabor de la lluvia,

vísceras dulces como colmenas sobrenaturales para la abeja reina,

dientes que fueron lobos en las estepas de la luna,

garras que fueron tigres en la profunda selva embalsamada.

Y lo envolviste todo en ese saco de carbón constelado

que arrojaste hacia aquí, como hacia un tren en marcha,

y que en algún lugar dejó un agujero por el que te aspiran

y al que debes volver.

OLGA OROZCO

jueves 12 de marzo de 2009

BUSCO LA ALONDRA QUE ESCAPÓ DE MI PECHO

"Sleeping Beauty". Burne-Jones




BUSCO LA ALONDRA QUE ESCAPÓ DE MI PECHO

Descubro en los mares árticos
un juego para inventar silbidos de la tarde
en el canto de la alondra.

Olvido todos los nombres.

Retrocede la noche como pájaro rendido
en tu pecho deshabitado.
Se alejan los vientos del Norte
plegados en tantas cosas por encontrar.

Entre las alondras vuelan gargantas de mundo
inundadas de versos.
Engendran sus nidos
con el ir y venir de tanto viaje
siempre, para volver.

Resbalarán y caerán en mis manos alzadas,
sonámbulas de tu boca,
desnudas entre tus brazos…

Cómo apagar el resplandor de este vuelo,
la pasión de su ruta acariciando
tus labios con los dedos,
deslizándose por el horizonte abierto,
alondra que no pudo hablar.

Miro el cuerpo que anida en mi pecho
invadiéndolo todo
para encontrarme a mí misma
volando, por primera vez.

miércoles 11 de marzo de 2009

SOY UNA MUJER LIBRE

Tamara Lempicka

SOY UNA MUJER LIBRE

Hay veces que decido vivir un ahora deshabitado
para acabar con mis pensamientos negros
y fusilar a todos los fantasmas.
Hay veces que paso millones de noches
sentada a la orilla del mar
acariciando las olas mis ojos
y la arena mi mirada
mientras los pies recorren palmo a palmo
cada centímetro de tu piel.
Y hay otros días, otras veces,
que vuelo sin rumbo fijo
que me entrego al destino
y entre el por-venir
y el con-versar
desnudo mis armas
y me invento nuevas vidas.




lunes 9 de marzo de 2009

Poesía. ROMANCE DE LA PENA NEGRA. Federico García Lorca


"La verdad develada por el Tiempo". Jean Batista Tiepolo
ROMANCE DE LA PENA NEGRA


A José Navarro Pardo

Las piquetas de los gallos
cavan buscando la aurora,
cuando por el monte oscuro
baja Soledad Montoya.
Cobre amarillo, su carne,
Huele a caballo y a sombra.
Yunques ahumados sus pechos,
gimen canciones redondas.
Soledad: ¿por quién preguntas
sin compaña y a estas horas?
Pregunte por quien pregunte,
dime: ¿a ti qué se te importa?
Vengo a buscar lo que busco,
mi alegría y mi persona.
Soledad de mis pesares,
caballo que se desboca,
al fin encuentra la mar
y se lo tragan las olas.
No me recuerdes el mar
que la pena brota
en las tierras de aceituna
bajo el rumor de las hojas.
¡Soledad, qué pena tienes!
Lloras zumo de limón
agrio de espera y de boca.
¡Qué pena tan grande! Corro
mi casa como una loca,
mis dos trenzas por el suelo
de la cocina a la alcoba.
¡Qué pena! Me estoy poniendo
de azabache, carne y ropa.
¡Ay mis camisas de hilo!
¡Ay mis muslos de amapola!
Soledad: lava tu cuerpo
con agua de las alondras,
y deja tu corazón
en paz, Soledad Montoya.

*

Por abajo canta el río:
volante de cielo y hojas.
Con flores de calabaza,
la nueva luz se corona.
¡Oh pena de los gitanos!
Pena limpia y siempre sola.
¡Oh pena de cauce oculto
y madrugada remota!


Federico García Lorca
Romancero gitano

miércoles 4 de marzo de 2009

Mujeres Trabajadoras de la Poesía. CONCEPCIÓN SILVA BELINZÓN. "Ojos de diamante"

"Sibila". Burne-Jones

OJOS DE DIAMANTE

Quiero escribir palabras de estas noches
en díficil o claro indivisibles;
un puñal está alzado entre los coches
y hay bocas con espinas invisibles.
Acumulan tesoros los fantoches
y tremenda vergüenza de inservibles;
te contemplo tan Alto sin derroches
y todas mis consultas son posibles.
Qué hacer qué hacer enorme de la tierra;
se marchita el amor sin las palabras
y este silencio herido nos aterra.
Grandes resurrecciones sin olores:
túnel que es un infierno entre las cabras
y tropieza deshecho en tus temores.

CONCEPCIÓN SILVA BELINZÓN
Uruguay, 1903


Poesía. EL PRIMER ABEL

"Caín y Abel". Marc Chagall
EL PRIMER ABEL

Obrando por el hombre, en nuestras pausas,
matando, tú, a lo largo de tu muerte
y a lo ancho de un abrazo salubérrimo,
vi que cuando comías después, tenías gusto,
vi que en tus sustantivos creció yerba
CÉSAR VALLEJO

Crece la hierba en el lugar
del primer crimen humano.
La vida, inversamente,
ha nacido sobrante de flaquezas.
Declinando la semejanza del hombre
cambia el amargo adiós y la pólvora
por mundo y carne.
Le asesta en el talón
un crimen de estocada desdoblada
en el alma vacante del diablo
que ríe en cada uno de nosotros
y eso, que todavía no hemos nacido.

La conciencia cavila un epitafio
sin embargo, sólo encuentra
un alma vacía y una cólera quebrada.
Y eso que todavía, no hemos nacido…


Mónica López Bordón

Poesía Inédita

lunes 2 de marzo de 2009

Mujeres trabajadoras de la poesía. SOR JUANA INÉS DE LA CRUZ. "Que da miedo para amar sin mucha pena"

"La Anunciación". Edward Coley Burne-Jones
QUE DA MEDIO PARA AMAR SIN MUCHA PENA

Yo no puedo tenerte ni dejarte,
ni sé por qué, al dejarte o al tenerte,
se encuentra un no sé qué para quererte
y muchos sí sé qué para olvidarte.
Pues ni quieres dejarme ni enmendarte,
yo templaré mi corazón de suerte
que la mitad se incline a aborrecerte
aunque la otra mitad se incline a amarte.
Si ello es fuerza querernos, haya modo,
que es morir el estar siempre riñendo:
no se hable más en celo y en sospecha,
y quien da la mitad, no quiera el todo;
y cuando me la estás allá haciendo,
sabe que estoy haciendo la deshecha.

SOR JUANA INÉS DE LA CRUZ
México, 1651