
Con Diego, el presidente de la Fundación Espejo

Contentos del éxito de Noemí
PRESENTACIÓN, POR MICAELA SERRANO
Sobre la autora:
Publica en Bubok los poemarios "La Magdalena" y "Los poetas no tienen metralletas". Ha colaborado en las antologías "Renacuajos, Ranas y algún que otro príncipe azul", libro que recopila textos de los talleres de portal del escritor durante el 2008; y en las antologías "lágrimas de despedida" y "Impresiones y Recuerdos", del centro de estudios poéticos de Madrid. Colaboradora habitual de Fundación Espejo de Viladecans, obtuvo el premio a la mejor poeta local en el V concurso Ciutat de Viladecans el pasado Noviembre de 2008. Este año ha ganado el premio en el Concurs de Relat Breu por “La Candelaria”. Socia fundadora y presidenta de la Asociación Cultural "ANCEO". Trabaja en la escuela municipal de danza de Castelldefels. Coautora también del libro de relatos “Lo que nos falta”, junto a Francisco Javier Del Hoyo Castillo.
Sobre su poemario “La Magdalena”:
La poesía de Noemí es una exaltación del amor, la locura del amor, con todos sus registros: la pasión más exacerbada, el amor dulce y tranquilo, los celos, la ausencia…
Escribe con un lenguaje sencillo, directo, que atrapa al lector desde el primer momento y le envuelve en un universo apasionante, desbordado por la magia, el erotismo y la belleza más descarnada.
La Magdalena es símbolo del dolor y del placer, lugar de encuentros y ausencias.
El poemario está dividido en siete partes:
I . Toda mi sangre te llama (La ausencia).
II. Invierno (Los celos).
III.Lorca (La poesía).
IV.La Magdalena (La fe).
V. Tu rostro es la vaguardia (El amor).
VI. Fórmula (Los hijos).
VII.La licencia (El deseo).
Noemí escribe sobre la poesía y sobre el oficio del poeta y nos ofrece su visión realista y crítica al mismo tiempo. Dice: “Las palabras le cuestan al poeta mucho dinero. Mientras piensa en ellas no sabe hacer otra cosa. Y más que dinero, le cuestan amargura y sacrificio…”
Pero sobre todo destacaría el poema titulado “Oración” cuando nos cuenta que:
“un poeta es quien come galletas de luna
y sigo perdiendo el tiempo con palabras
que no dicen nada ni me llevan a ningún sitio”.
La parte que lleva como título “Fórmula” es una evocación maravillosa a sus tres hijos: Judith, Pablo y Laura.
Pero sin duda, dónde la poeta se afirma con mayor rotundidad, es en sus poemas de amor. En ellos nos transmite la emoción de un dolor intenso provocado por la ausencia de su amado. Utiliza la imagen lorquiana de la sangre: “Toda mi sangre te llama, circula por mi cuerpo a borbotones”. Le desespera la soledad, la distancia, dormir sola, “quemar versos acariciando billetes de avión”. Todo tiene sentido para ella cuando respira paz, cuando por fin es abrazada y duerme acompañada de su esposo.
PRESENTACIÓN, POR MÓNICA LÓPEZ BORDÓN
Hoy es un placer presentar “La Magdalena”, el último libro de poesía de Noemí Trujillo. En primer lugar quiero agradecer a José Luis Bravo, a Micaela Serrano y especialmente a Noemí Trujillo, ya que entre todos ha surgido la posibilidad de este encuentro.
El deseo. El deseo es lo que está en juego a lo largo de este libro, el deseo de vivir, donde lo que el amor necesita es poesía. Frente al deseo siempre el que escucha es un poeta.
Contundente y firme la poesía de Noemí Trujillo es realista ante cada reto que le va apareciendo inesperadamente; “la tarde se desluce, la noche avanza, y yo siento una soledad errante sin tus párpados”, nos dice la poeta al comienzo del libro. Luego va deshojando el insomnio, peinando las horas, suspira en la pasión del amor y en la noche apasionada: “Hoy que te amo incendio la noche”.
Entre la ausencia sentida y los celos, como señal de amor, está de nuevo el deseo. Ese que es capaz de lograr lo que se proponga: la presencia y el amor, el trabajo y la poesía…Una mujer que nunca claudica a pesar de las sombras o el vacío, una mujer sencilla, apasionada…
Goethe escribió que la vida existe simplemente para ser vivida y eso es lo que va haciendo la poesía de Noemí Trujillo entre Lorca, Shakespeare, Chaucer, Walt Withman, Jules Laforgue o Pessoa, nos lo anuncia en el poema “Republicana”, dedicado a su abuela y donde escribe: “Sigo sin publicar nada/ mis versos no saben andar”. Pero pasamos la página y anda: “Dejé de buscar y hallé lo que quería: una poesía desnuda y limpia”. Esta poeta sabe que es la poesía la que hace el camino, como bien escribió Antonio Machado, “Caminante no hay camino, se hace camino al andar”.
Llegamos a “La Magdalena, península y cumbre de los sueños: “He soñado ya todos los sueños/ cada vez con un vestido distinto…” Y aquí, tenemos que hablar sin duda, del mar, presente desde el comienzo en la portada del libro: azul. Lo que nos viene a decir Noemí Trujillo es que sabe que el mar debe ser navegable en todas las condiciones, que una mujer puede estar rodeada de poesía y amor, dejarse abrazar por mil poetas y siendo fiel a la poesía poder vivir abrazada al hombre que ella, ya decidió.
Así va construyendo palabras que le invaden como besos hasta que llega el amor. Amor y erotismo entremezclados en el número clave: el siete: “Siete años tardó en girar la rueda/ siete años son un capítulo del tiempo”.
Querida Noemí leyendo tu libro me hizo recordar uno de mis versos, permíteme que rescate este para la ocasión: “El mundo está en cada uno de nosotros. / Agarro tu pecho insólito,/ bestia conjugad de amor y besos,/ paisaje solícito del universo sin límites./ Busco en el vacío un signo turquesa/ que me guíe hacia la luz del silencio sonoro./ La respuesta es el eco mudo/ que interroga al mar por algún anhelo. Desanudo tu lengua, desnudo tu piel/ y, vacío, te pongo palabras”.
De tal manera que lo que permanece es lo escrito, las palabras, la vida está en los libros y Noemí Trujillo en ese deseo se ha tomado la licencia, su licencia para escribir el deseo y la vida en “La Magdalena”. En esta armonía de lo vivido dejo una frase de futuro, para el futuro que escribe el poeta Miguel Menassa: Si es posible el poema, es posible la vida. Felicidades
ME QUEMO POR TI
Me quemo por ti,
me quemo por dentro.
Mis manos ahuyenta soledades.
Mis piernas tiemblan,
tapadas con tu sombra.
Me llena una ausencia de hambre
y un dulce calor de saliva.
Te llamo y no vienes.
Quedan siete días para volar hacia ti,
siete días más pasando hambre.
Esta ausencia escoge sus ciudades,
tenemos un portal dormido en cada labio
y un modo diferente de andar por los pasillos
con las luces de la noche siempre fatigadas.
No tengas malos sueños
en esta escalera llena de pequeños paréntesis,
toma mi alianza y descansa.
Deja esa pesadez de betún
en tus sueños inacabados,
sobre el humo de las sábanas.
No seas suspicaz conmigo.
Existes mejor donde te quiero.
Noemí Trujillo
Del libro “La Magdalena”