viernes, 19 de noviembre de 2010

PÁJAROS DE ALA INVERSA




¿Dónde está mi vida, di?
Pedro Salinas

Todo estuvo bien hasta que vi mis huellas.

Encontré el amor tendido en una estrella
que temblaba en la espera.

Con ternura dibujé en cada hoja de papel
una noche para poder soñar
y me comí el silencio.



*El título del poema es un verso de Vicente Huidobro.
*Cuadro: "Apolo y Dafne". Waterhouse




sábado, 13 de noviembre de 2010

LA BELLEZA NO ESTÁ EN MÍ



Los lobos la mataron
dentro del agua
Rafael Alberti

Aúllan los lobos llamándome.
No me muevo.
Mis ojos se derrumban
esparcidos por la tierra.

Se cae de mí la belleza
quebrándose entre la cintura del viento
y la espalda del mar.

Voy a recoger todas las olas
perdidas en mi y en sus orillas.
Han quedado inmersas
en el límite del cuerpo
aventurando el no sentir, el vacío.

Océano de luz en mi pecho,
contrapunto entre aquellos labios y sus manos.

Se han ido todos
menos los lobos.


Nos cruzamos la mirada.


Mi piel, escondida a tientas,
se enciende, indomable,
y se defiende.

Fue cuando comprobé
que la belleza no está en mi.
Y fugitiva, hablando a la nada
acabé dejándola sola.

Me senté estremecida en la mirada,
entregada a un puñado de cenizas,
al corazón de lo que ama,
al pájaro salvaje, requebrado,
contemplándose en la arena.

*Cuadro: "L'Air du Temps". Tatieva Art



lunes, 1 de noviembre de 2010

CARNE DE VERSOS


Sorpréndeme las manos con titánicas embestidas, vísteme los labios desbordados de pasión furtiva. Muéstrame, en los bordes de tu piel, el cuerpo ligero y el rostro cálido, tiernamente, con tu distraída voz, inagotable y vividora.

Quietamente dime la verdad con dos palabras sencillas, hermosas, vencidas en la melodía prometida, tejida en las impenetrables manos del poeta. Y no me preguntes nada.

Sé que dormí el deseo en el soliloquio del alfarero, aquel que me dijo:
“Vendrá la primavera, contigo vendrá la primavera y rozará el verso en la noche azulada, gloria embellecida y todas sus flores, lirios, violetas, guirnaldas y rosas deshojadas por un mirlo inquieto”.

Irremediablemente tienes que decirme del inmenso abrazo agarrando nuestro pecho, detenido en todas la bocas abiertas al mundo. Despiértame de esas fantasías del oráculo, del presentimiento y de las tentaciones contra el abismo sin sentido.

Mírame, mañana, desprovista de mi nombre, seré en tus manos seguro azar, y un amor. Te observo desde el umbral, arden tus labios y los ojos de mujer.

Ven a buscarme…

*Cuadro: "Carne de versos" de Andrés Rueda